¿Te pasa que, a veces, sales del trabajo exhausto, nervioso como un flan y con un nudo en el estómago? Y te viene a la mente: «ya no soporto el estrés en el trabajo y, encima, el compañero que se sienta al lado habla con voz alta y no es muy agradable tener que oírlo…».

¿Te suena de algo esto? Si es así, quizá seas una persona altamente sensible… lo descubrirás cuando hagas el breve cuestionario que te propongo más adelante. No pienses que es nada malo, ni nada patológico, nada de eso.

Desde la publicación del libro de Elaine Aron «El don de la sensibilidad» en 1996, se ha convertido en un punto de referencia. Miles y miles de personas altamente sensibles empezaron a darse cuenta que no tienen que considerarse frustradas por tener un sistema nervioso muy afinado.

Aproximadamente el 15-20% de la población tiende a ser muy sensible a los estímulos y se agobia ante el ruido, la muchedumbre y la presión que marca el reloj.

A veces, los PAS (Personas Altamente Sensibles) pueden considerar un reto crecer en una sociedad que valora la agresividad y la sobresaturación de estímulos.

Cuando intentas encajar y sobreadaptarte en un mundo lleno de estímulos, tu salud física, emocional y espiritual se puede resentir.

 

¿Y si fueras neurodivergente?

Habrás escuchado últimamente esta palabra en las redes y los medios de comunicación.

La neurodivergencia es un concepto muy amplio surgido en los años 90 y se refiere a las muchas y variadas formas de funcionamiento del cerebro. Describe a personas cuyos cerebros funcionan, aprenden y procesan la información de manera diferente a lo que la sociedad considera «típico».

Este concepto, clave dentro del paradigma de la neurodiversidad, incluye el déficit de atención e hiperactividad (TDAH), el autismo (TEA), la dislexia y las altas capacidades.

 

¿Qué diferencias hay entre la neurodivergencia y la alta sensibilidad (PAS)?

Ambas comparten la saturación ante luces, ruidos o exceso de gente, por lo que a menudo se confunden o superponen. Ten en cuenta las siguientes claves, que te ayudarán a conocerte mejor:

 

Naturaleza del concepto

  • La neurodivergencia se considera un neurotipo, una forma estructural y biológica distinta de procesar el mundo.
  • La alta sensibilidad es un rasgo de temperamento o personalidad, pero también es una forma de procesar el mundo de manera diferente. Se le llama sensibilidad de procesamiento sensorial.

 

Origen y diagnóstico

  • La neurodivergencia suele requerir criterios clínicos formales, como en el TEA o el TDAH.
  • La alta sensibilidad no es un trastorno ni un diagnóstico clínico, sino un rasgo que se identifica a través de un cuestionario específico.

 

Procesamiento sensorial vs. funcionamiento ejecutivo

  • Las personas neurodivergentes se enfrentan a retos en las funciones ejecutivas (dificultades para iniciar tareas, problemas de memoria a corto plazo) y pueden tener reacciones severas (hiper o hiposensibilidad).
  • Las personas altamente sensibles procesan la información de manera más profunda.

 

Muchas veces, la alta sensibilidad ha funcionado como una vía de entrada socialmente aceptable a la neurodivergencia. Este lenguaje menos estigmatizado ha permitido a muchas personas empezar a reconocerse antes de poder nombrar otro tipo de realidades como el autismo, el TDAH, la alta capacidad intelectual o la dislexia.

En definitiva, son diferentes formas de funcionar ya no desde el modelo neurotípico, sino de manera distinta. Todas ellas enriquecen el mundo y hacen ver las cosas de diversas maneras, con una mirada más amplia y más profunda.

Diferencias entre la neurodivergencia y la alta sensibilidad (PAS)

¿Cómo saber si eres PAS (Persona Altamente Sensible)?

Te voy a compartir un breve cuestionario, a ver qué te parece. Te confieso que yo misma lo hice y pensé que estaba diseñado para mí, muchas piezas del puzzle encajaron.

Te aconsejo que contestes lo más sinceramente posible. Responde a cada pregunta en función de cómo te haga sentir. V (verdadero) si lo es para ti de alguna manera y F (falso) si la pregunta no te parece muy acertada o si consideras que no tiene nada que ver contigo.

Vamos, te invito a que lo hagamos:

  1. Parezco ser consciente de las sutilezas de mi entorno: V/F
  2. El estado de ánimo de los demás me afecta: V/F
  3. Tiendo a ser muy sensible al dolor: V/F
  4. Soy particularmente sensible a los efectos de la cafeína: V/F
  5. Los días de ajetreo, siento que necesito retirarme, acostarme o encerrarme en una habitación, a oscuras, o en cualquier otro lugar donde pueda disfrutar de algo de intimidad y encontrar alivio ante tanto estímulo: V/F
  6. Me superan fácilmente cosas como las luces intensas, los olores fuertes, las telas ásperas o las sirenas cercanas: V/F
  7. Tengo una vida interior rica y profunda: V/F
  8. Me conmueven profundamente el arte o la música: V/F
  9. Soy una persona concienzuda: V/F
  10. Me sobresalto con facilidad: V/F
  11. Me siento inquieto cuando tengo mucho que hacer y dispongo de poco tiempo: V/F
  12. Cuando el ambiente es incómodo, suelo hacerlo más confortable (como cambiar la iluminación o el asiento): V/F
  13. Sentirme hambriento me altera mucho, me desconcentra o cambia mi estado de ánimo: V/F
  14. Me empeño en evitar las pelis y los programas de la tele que son violentos: V/F
  15. Me fijo en los aromas, los sabores y los sonidos delicados, en las obras de arte refinadas, y además disfruto de ellos: V/F
  16. Considero prioritario disponer de mi vida de tal manera que pueda evitar situaciones perturbadoras o agobiantes: V/F
  17. Cuando tengo que competir o se fijan en cómo hago una tarea, me pongo tan nervioso o me pongo a temblar tanto que lo hago peor de lo habitual: V/F
  18. De pequeño, mis padres o mis profes tendían a verme como una persona sensible o tímida: V/F

Si has respondido «verdadero» como mínimo a doce de estas preguntas, probablemente seas una persona altamente sensible, aunque, francamente, no existe ningún cuestionario psicológico tan preciso en el que debas basar tu vida. Con dos verdaderas, también puedes considerarte una persona con alta sensibilidad.

Si te gustaría seguir profundizando en ello, solicita cita conmigo. Estaré encantada de acompañarte.